23/ 08/ 2017
   Home arrow Investigaciones arrow La gestión institucional del patrimonio cultural de los museos en la Ciudad de Buenos Aires
Menu
Home
Investigaciones
Noticias
Opinión
Publicaciones
Cruceros Turísticos
Links útiles
Leyes
Relevamientos
Glosario Turístico
Libros Recomendados
Buscar
Estadísticas
Libro de Visitas
Foro Observatur
 
 • Poner página de Inicio
 
La gestión institucional del patrimonio cultural de los museos en la Ciudad de Buenos Aires PDF Imprimir E-Mail

La gestión institucional del patrimonio cultural de los museos en la Ciudad de Buenos Aires orientada a su uso turístico


COMOGLIO, MARTA; PUCCIO HILDA, PERONI LAURA


PALABRAS CLAVE: GESTION. PATRIMONIO CULTURAL MUSEOS. USO TURISTICO.

Introducción

Durante los últimos veinticinco años, el turismo se ha consolidado como una de las principales actividades económicas a nivel mundial ubicándose en el volumen de intercambios comerciales por delante de sectores como el de automóviles, la electrónica o el petróleo. Se trata de una de las actividades con mejores expectativas de crecimiento futuro según las previsiones de la Organización Mundial de Turismo, que considera que en el año 2010 se van a triplicar el número de llegadas turísticas y a quintuplicar el volumen de los ingresos
Si incluimos las actividades complementarias como el transporte, genera el 11 por ciento del Producto Mundial Bruto y de las exportaciones. Es un sector , cuyo crecimiento exponencial ha cuadruplicado el de la economía mundial en los últimos cinco decenios, ya que si en 1950 hubo apenas 25 millones de turistas internacionales en 2006 la Organización Mundial del Turismo (OMT) contabilizó 842 millones de llegadas, con un crecimientodel 4,5 % respecto al año anterior. Las cifras del Barómetro OMT del turismo Mundial, parecen indicar que 2007 consolidará esa evolución y se convertirá en el cuarto año de crecimiento sostenido.
La expansión del turismo requiere cerca de un 10 % de las inversiones públicas y privadas y genera un 8 % de los puestos de trabajo en todo el mundo.
La expectativa de crecimiento mundial para el año 2010 es de un 4,1 por ciento por lo que para ese entonces se alcanzarían los 1.018 millones de turistas.
Para evaluar la situación del turismo en la Argentina resultan apropiadas las declaraciones del Subsecretario de Turismo de la Nación Daniel Aguilera “ el turismo es una política de Estado… y a diferencia de la industria agropecuaria, la automotriz y la producción de lácteos, que se encuentran muy concentradas, la turística es muy dispersa y genera ingresos de divisas en los lugares más recónditos del país".
Según las estadísticas oficiales cerca de 200 mil visitantes arribaron al país por el Aeropuerto Internacional de Ezeiza en lo que va del año, un 19 por ciento más que en el primer trimestre de 2006.
Cabe destacar que por ingreso de divisas, el turismo se ubica cuarto en el ranking de exportaciones, sólo detrás de la soja y sus derivados. En el 2004, por esta actividad ingresaron al país 2500 millones de dólares, en el 2005 entraron 3000 millones, y en el 2006 se superaron los 3500 millones según declaraciones del mismo funcionario quien además agregó que “ la devaluación fue un gran impulso para el turismo argentino, especialmente para captar a los turistas de los países vecinos", resaltando que en 2005 se ha revertido la histórica balanza turística negativa, ya que ese año los turistas que entraron al país superaron a los que se fueron al exterior.
Sin embargo, el funcionario advirtió sobre la necesidad de que el crecimiento de la actividad sea "sustentable", es imprescindible generar otras ventajas competitivas, ya que "el turismo que llega por un tipo de cambio favorable se va cuando cambia esta situación".
Podemos observar como el tipo de turismo que comienza a darse por el año 1950 hoy ha sufrido profundos cambios. El perfil del turista también ha cambiado, y así como los destinos tradicionales de sol y playa siguen siendo importantes han surgido otras demandas, que se han ido incrementando en forma sostenida. Uno de los nuevos sectores que manifiesta una vitalidad realmente llamativa en su crecimiento, es precisamente el turismo cultural.
Por lo tanto la cultura constituye un atractivo territorial que, al integrarse a un producto turístico con características culturales contribuye a la generación directa e indirecta de empleos y dota a los proyectos culturales de un carácter más concreto y da buena prueba de los beneficios económicos que pueden sustraerse del mismo.
En una ciudad turística, el patrimonio cultural hay que considerarlo como un elemento más de los ingredientes del producto turístico. Como se ha señalado ( Romero Moragas: 1994) "vender el pasado en sus diferentes formas es uno de los principales reclamos del marketing turístico".
En un sentido convergente a la integración de turismo y cultura avanza la mirada de la UNESCO cuando asegura que el patrimonio cultural puede constituirse en un puente de beneficios económicos por lo que ha comenzado a vincular a la cultura con el concepto de desarrollo sostenible, promoviendo por ejemplo las artesanías y el turismo cultural. ( UNESCO: 2000)
La recuperación y preservación de los saberes tradicionales en el seno de las comunidades es sin duda uno de los pilares de la promoción de la diversidad cultural y un recurso ineludible en el desarrollo del turismo como factor de comunicación y dialogo entre individuos y culturas.
Las manifestaciones del Patrimonio Cultural se insertan de tres formas diferentes de la demanda turística. (Neiff: 2002)
Por un lado encontramos un turista que se desplaza motivado exclusivamente por razones culturales, otro que si bien no tiene una motivación cultural preponderante suele consumir bienes culturales y por último aquellos que prácticamente no los consumen.
El sector de estos tres que más crecimiento está demostrando es precisamente el primero, es decir aquellos turistas que viajan por que su motivación es la cultura y es el crecimiento de esta demanda específica la que obviamente entraña una oportunidad y a la vez una amenaza para el patrimonio.
El turista se ha ido sofisticando en dos aspectos, uno en cuanto al atractivo: demanda algo más enriquecedor espiritualmente que ese puro disfrute quizá a nivel de lo placentero y físico. Por el otro lado, también el turista ha aumentado la exigencia en la calidad de los servicios. Es decir hay un aumento en la exigencia en cuanto a la calidad de los atractivos y un aumento en la exigencia en cuanto a la calidad de los servicios que acompañan a esos atractivos.
No obstante la estrecha relación señalada entre cultura – turismo - patrimonio desde la perspectiva de este trabajo se considera que aquella no está suficientemente comprendida.
Abordar el tratamiento del uso turístico del patrimonio cultural nos permite pensar en una concepción amplia e integral de un concepto que se ha excedido de sus tradicionales límites, - monumentos históricos- artísticos y museos - para extenderse y abarcar otras dimensiones como costumbres y otros elementos inmateriales como música y danzas por citar solo algunos.
Las organizaciones que lo gestionan se desenvuelven en diferentes ámbitos jurisdiccionales: Nación , Provincia y Municipios , en algunos casos se trata de instituciones que funcionan con fondos públicos y otras que se sostienen con recursos privados.
Nuestro supuesto de trabajo es que quienes se desempeñan en alguna de las organizaciones vinculadas a la gestión del patrimonio como, en el caso de los museos tienen en general relativamente pocos puntos de contacto con quienes tienen la responsabilidad de la gestión de destinos turísticos no obstante que, desde distintas perspectivas en muchos casos circunscriben su actuación a los mismos bienes.
Sin embargo y siguiendo a Middleton ( Zamora Baño: 2002) podemos afirmar que existe en la construcción gestión del turismo – gestión del patrimonio cultural al menos dos principios que son reconocidos por los sujetos que lo integran:
a) Un poderoso compromiso implícito y un conjunto común de actitudes dirigidas a proteger y conservar para la posteridad los objetos, lugares naturales, monumentos, estructuras y otras evidencias materiales del pasado y presente de una comunidad dada.
b) Una percepción compartida del valor intrínseco y cultural del patrimonio y el propósito de usarlo para comunicar e interpretar el pasado para las generaciones tanto presentes como futuras.
¿Cuales serían las consecuencias que se derivan del uso turístico de los bienes inherentes a la relación señalada?
En el contexto de la amplitud y variedad de la oferta cultura, aquella que reúne la exigencia de la demanda en cuanto a la calidad del atractivo y de los servicios, es la más visitada., por lo tanto podemos concluir que esta relación turismo – gestión del patrimonio implica un rescate de atractivos culturales por un lado y una mejora general en la presentación de los mismos.
El uso turístico algún impacto siempre va a producir sobre el patrimonio , por lo que surge como una conclusión necesaria que es imprescindible que quien tenga responsabilidad sobre el mismo pueda llevar adelante una eficiente gestión.

Objetivo

Describir el tipo de gestión que los responsables de los Museos de la ciudad de Buenos Aires implementan en función del uso turístico real y potencial de los mismos con especial énfasis en la consideración de los aspectos económicos tenidos en cuenta al momento de diseñar e implementar las acciones de sus respectivos Planes de Gestión.

Objetivos específicos

Indagar, caracterizar y analizar la gestión de los bienes culturales – Museos – de la ciudad de Buenos Aires con especial énfasis en los aspectos que hacen a su uso turístico.
Describir los elementos que tipifican los distintos estilos de gestión de los museos en relación a su uso turístico
Diseñar un modelo tentativo para el análisis y tipificación de la gestión de los museos en cuanto bien de uso turístico.

Estado del arte

En la bibliografía de habla hispana que se ha indgado sobre gestión institucional de bienes patrimoniales de uso turístico se ha hallado que la expresión tiene diferente contenido y alcance.
Una de ellas – denominada instrumental – si bien se habla de gestión se limita a describir actuaciones de conservación y restauración del patrimonio junto a planes de manejo de espacios urbanos.
Un segundo conjunto de autores se corresponden con una perspectiva de revisión epistemológica
Por último se encuentran aquellas otras referencias que entienden a la gestión cultural como administración de bienes, partiendo del supuesto básico que el Patrimonio Cultural es susceptible de atribuirle un valor de uso y un valor de cambio.
En la línea instrumental se inscribe la obra de la arquitecta Teresa Pertrot (1999) a través del modelo de gestión social para la recuperación de edificios y conjuntos patrimoniales, - modelo este - en el cual se conjugan los intereses del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la población, el sector inversión representado en este caso por el Banco de la Ciudad de Buenos Aires y el aporte de una institución extranjera como la Consejería de Obras Públicas y Transporte de la Junta de Andalucía .
Desde la misma perspectiva instrumental descriptiva de actuaciones la Arquitecta Silvia Fajre (1999) entiende por gestión la formulación y de implementación de un Plan de manejo de Casco Histórico de la Ciudad. La autora concluye resaltando la importancia de la articulación pública y privada para su consecución.
En la perspectiva de revisión epistemológica Roberto Fernández ( 2002) confronta la visión americana con la visión eurocéntrica “…del territorio como deposito de signos devenidos del trabajo humano…”, dónde prevalece las ideas europeas de “patrimonio” como “propiedad” y como “una objetología selecta” en las colecciones de los museos.
Finalmente y en el marco de las referencias que entienden a la gestión cultural como administración de bienes se consideran las conceptualizaciones relacionadas a la “puesta en valor y uso” (Ballart, 1997). Este autor propone un modelo tridimensional de categorización de los valores del Patrimonio como recurso.
Para arribar a esta estructura hace referencia al valor de uso, el valor formal y el valor simbólico-signicativo siempre dentro de su contexto social como del económico.
Esta modelización permite establecer una clasificación de patrimonio e identificar alcances que a continuación se señalan:
a) Seña de identidad, como resultado de un proceso de reconocimiento intergeneracional, dando sentido a la pertenencia de grupo y de comunidad; reconocida ésta en su patrimonio se presenta a los demás.
b) Fuente de placer; el pasado y los objetos provenientes de él , en muchos casos, son “fetiches” del mundo moderno.
c) El Patrimonio se constituye en una fuente de ingresos económicos, directos o indirectos; ya sea con la venta de antigüedades, el cobro de entradas a museos o la venta de libros; también por la creación de motivos o campañas de venta que se fundamentan en reconocidos símbolos del pasado. Desde esta perspectiva se destaca su capacidad para dinamizar a través de proyectos de puesta en uso de ese Patrimonio, la creación de infraestructuras y puestos de trabajo.
d) El Patrimonio como recurso susceptible de ser científicamente investigado de tal forma que, los beneficios que de él se deriven son puramente propedeúticos con relación al pasado; es decir, el pasado se constituye en un modelo que permite examinar el presente bajo su prisma.
Guerra Chirinos (2003) enfatiza acerca de la necesidad que tienen los museos de Latinoamérica de gestionar sus bienes como recursos económicos, aunque pone de relieve que en Latinoamérica prevalece la idea de que el rol de un museo “…está más cerca al fortalecimiento de identidad de los pueblos que a convertirlos en espacios rentables ...” No obstante asegura que la necesidad de generar empleo y de reducir los niveles de pobreza, está permitiendo tomar en cuenta el potencial del turismo cultural ; comparte la idea de que el mayor número de turistas que asisten a los museos puede contribuir a revertir la situación y propone “… mejorar la gestión de los museos mediante la profesionalización de los que trabajan en ellos…”
Por parte Bernárdez López (2003) considera al Patrimonio Cultural como aquellos recursos que deben ser administrados según principios de las Ciencias de la Administración.
Algunos de los antecedentes vinculados a la gestión institucional de museos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y su uso turístico que pueden ser citados son los presentados en las Jornadas de Turismo Cultural realizados por la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural el 31 de agosto y el 1 de Septiembre de 2004, compilados en Temas de Patrimonio Cultural: Turismo Cultural (2005)
Rodolfo Giunta ( 2005) uno de los autores cuyo trabajo se recoge en esa obra expresa “...El aprovechamiento de los museos por parte del turismo forma parte de una larga data, por la cual sería impensable concurrir a ciertos lugares sin recorrer determinados museos. Sin embargo la relación inversa no es tan frecuente y pocas veces los museólogos ven en los guías de turismo a los profesionales pertinentes para calibrar el guión museológico de la entidad....” De esta manera su trabajo se propone indagar si los “guiones de museos” están formulados para un cabal aprovechamiento por parte de los turistas.
Destaca el hecho de que los museos no suelen estar preparados para los turistas como destinatarios de los mensajes y propone cuatro claves a tener en cuenta para el desarrollo “del guión museológico”
1. Los museos son los encargados de “hacer hablar “ a las colecciones, esto es de interpretarlas para confeccionar un guión que en primer lugar sea accesible para el público común y en segundo lugar incorpore explícitamente a los turistas como uno de sus destinatarios.
2. Desde el museo no se debe pensar que la simple traducción” resulta suficiente para el público extranjero que asiste a los museos a “descubrir” una cultura. Y afirma que si se quiere adecuar los museos al turismo se debe explicar todo – cuidando de no desestimar nada fundamentalmente aquello que para el residente resulte “obvio”
3. El aprovechamiento que de los contextos culturales de los visitantes extranjeros realicen los museos, puede favorecer una mayor integración. Esto puede facilitar el proceso de asimilación de la cultura e incluso una resignificación de la propia.
4. Los estudios de público facilitan una propuesta heterogénea, sumamente necesaria en sociedades que cada vez más se caracterizan por ser multiétnicas y multiculturales. La incorporación de otros campos disciplinares como el turismo, en la confección del guión y puesta museográfica, enriquecen la propuesta del museo afirma el autor.
Por último ratifica que los museos “pueden ser un punto de anclaje donde , con la participación activa de las comunidades se planifique la gestión patrimonial y la operación turística de índole cultural”
El ICOM, en su propuesta para una carta de principios sobre Museos y Turismo Cultural señala que “ ...una relación armónica entre los museos y el turismo cultural debe atender todos los aspectos constitutivos del museo como infraestructura, calidad de la colección, sistemas de información y comunicación, actividades educativas y de exhibición, el personal y la relación con el entorno.”
Gloria Aravena ( 2005) también aborda la relación Museo y Turismo Cultural y analiza los distintos componentes de la oferta y la situación de la realidad de la ciudad de Buenos Aires, para finalmente proponer que la oferta del turismo cultural se la puede definir como “la síntesis de dos grupos de elementos distintos” Por un lado distingue a los elementos culturales como el objeto , es decir el monumento o la obra de arte, y el deseo de conocer, aprender y una fórmula de animación, sea audiovisual, escrita o personalizada.
Por otra parte considera elementos turísticos a los medios de transporte, al sistema de acogida, al alojamiento y, a la restauración.
El trabajo propone este esquema para el análisis de la oferta y considera que el tratamiento de los dos apartados presenta peculiaridades muy diferentes, si bien precisa que , desde una perspectiva turística, se trata de elementos íntimamente unidos que conforman de por sí un todo en lo que se refiere al planteamiento del destino turístico.
La misma autora advierte acerca de la necesidad de diferenciar el “patrimonio turístico” del “recurso turístico”, considera este último como “todos los bienes y servicios que por medio de la actividad del hombre y de los medios con los que cuenta , hacen posible la actividad turística y satisfacen la necesidad de la demanda” Esta conceptualización permite inferir que la diferencia entre ambos conceptos está basada en la transformación y puesta en valor deliberada y activa del bien patrimonial en recurso disponible para su uso, en este caso un uso turístico.
Así advierte “....es necesario no engañarse en el concepto de que el hecho de poseer determinado patrimonio artístico o histórico, o disponer de determinada programación cultural, es por sí mismo causa suficiente para desarrollar un proceso de desarrollo turístico....”
Afirma también que se hacen necesarias la disponibilidad de uso y la gestión en base a objetivos concretos de cada intervención, con el fin de optimizar al máximo los resultados, y propone que los museos se planteen la existencia de un ambiente informativo adecuado, en el que se presenten previamente los contenidos fundamentales, y los diversos itinerarios realizables de forma comprensible para el público, teniendo en su caso preferencia por la forma interactiva.
Si bien el trabajo es de interés, no especifica un modelo de análisis, ni de gestión institucional para el uso turístico de los bienes culturales.
Algunos de los trabajos presentados a las Jornadas de Turismo Cultural del año 2004 (Apollonio: 2005 y Balmaceda: 2005) ponen el acento en la necesidad de contar con iniciativas de gestión institucional para la accesibilidad de las personas con discapacidad o con capacidad reducida al patrimonio cultural.
Estas consideraciones son avaladas por la Declaración de la Asamblea General de la Organización Mundial de Turismo, al reconocer que las personas con discapacidad se están integrando cada vez más en las actividades sociales, económicas y culturales, afirmando el derecho del turismo para todos los ciudadanos, y recomendando especialmente al Estado aplicar condiciones de accesibilidad en los servicios turísticos.
Apollonio plantea las condiciones requeridas para un turismo cultural accesible integrado que incluya a las personas con discapacidad, o con capacidad reducida en cuanto a :
- recursos físicos, referidos al medio urbano, los edificios con sus equipamientos, los sistemas informativos y comunicacionales;
- recursos humanos con la debida formación del personal para la atención de este grupo poblacional.
Estas consideraciones – señala - deben implementarse sin que su intervención implique alterar los valores patrimoniales destinados al turismo cultural.
Así el trabajo se ocupa centralmente de la accesibilidad de los edificios testimoniales, y propone un análisis de la situación existente relevando las barreras que se oponen a la franqueabiliad a los mismos, la circulación en su interior, y la posibilidad de desempeño de las actividades para las cuales el edificio está destinado , por lo que enfatiza que “....a partir de este relevamiento se deben proyectar las adaptaciones necesarias para la accesibilidad y uso, y deben ser compatibles con los principios básicos de la teoría de la conservación...”
Por último propone complementar las atracciones patrimoniales con una infraestructura compatible con las necesidades de este tipo de persona integrada por recursos humanos altamente preparados en cada instancia de la prestación de servicios; sistemas de transporte accesible, hasta y dentro el punto de atracción, edificios para el alojamiento accesible, tanto en las áreas sociales como en las habitaciones, en distintas categorías, servicios anexos como son los de gastronomía, agencia de viajes, venta de recuerdos, entre otros , información sobre los productos disponibles en las distintas etapas, disponibilidad de asistencia sanitaria y apoyo para garantizar la seguridad física y mental de los visitantes.
Considera que ineludiblemente estos servicios deben satisfacer las condiciones de accesibilidad y adecuación como requisito de calidad de la oferta para el disfrute del patrimonio histórico y cultural.
Balmaceda ( 2005) retoma el tema de la necesidad de igualdad de accesibilidad para las personas con discapacidad, pero en este caso fija su análisis en la especificidad de los requerimientos de las personas ciegas o con disminución visual. Desde esta perspectiva considera que un entorno adecuado para este tipo de personas es aquel donde resulte fácil orientarse y desplazarse, con una buena organización espacial, ausencia de riesgos y que provea toda la información necesaria, para facilitar la percepción del material expuesto sin generar dependencia, inseguridad , ni alterar la calidad del patrimonio estético e histórico presentado, lo cual lo expresa de la siguiente manera “....el criterio recomendado es, entonces, una precisa previsión del sistema informativo, la aplicación de nuevas tecnologías (no siempre costosas) y la utilización conjunta de medios visuales, auditivos y táctiles en lo referente a brindar información a las personas...”
Estos trabajos no constituyen el tema específico de nuestra investigación, no obstante las recomendaciones y criterios por ellos señalados, en el sentido de lograr en la institución museo la infraestructura necesaria para el uso no discriminatorio del patrimonio turístico, se vincula estrechamente con la gestión institucional de los recursos patrimoniales para su uso turístico.
Luis Jiménez Guzmán (1985) sostiene que el concepto de “Turismo Cultural” es el que posibilita el incremento de informaciones y conocimientos sobre otros países y satisface necesidades lúdicas de pasatiempo. Incluye visitas a ferias, exposiciones, eventos culturales, lugares de interés natural, excavaciones arqueológicas, etc.
Hoy profundizando el alcance de su significado se afirma que “turismo cultural “ favorece la vivencia, la experiencia y la evocación de los fenómenos de multiculturalidad, la existencia de diversidad biológica y étnica y de reconocer en cada una de las sociedades el poder único e irrepetible de generar objetos, hitos y símbolos de identidad, cohesión e integración social a través de sus producciones culturales.. “
De tales afirmaciones se entiende que “las producciones culturales” son consideradas recursos en la medida que se las defina en primer lugar como “patrimonio cultural”.
El uso de la palabra recursos se adopta en el marco de los lineamientos planteados por UNESCO (1996 ; 1999) que sugiere “ …el patrimonio (natural y cultural ) puede ser visto como un “recurso” si su valorización apunta al florecimiento de la existencia humana en todas sus formas y como un todo, siendo este el fin y no visto solo como un medio de crecimiento económico específicamente…”
Si al patrimonio se le adjudica un valor social y son objetos de alguna forma de explotación, se le considera un recurso económico es por tanto, a priori un recurso turístico potencial y un factor de desarrollo económico y social de comunidades locales. No obstante es importante reflexionar que esta relación entre valor y desarrollo supera la conceptualización del crecimiento económico basado exclusivamente en la generación de la renta, prevaleciendo una lógica más relacionada a la identidad y pertenencia de la sociedad con el lugar; por lo tanto resulta fundamental que los países valoricen sus lugares para poder expresar su carácter distintivo , único e irremplazable.
La OMT define al turismo cultural como una modalidad de turismo sostenible “… como un modelo de desarrollo económico que mejora permanentemente la calidad de vida de la comunidad, facilita al visitante una experiencia de alto nivel y protege al medio ambiente futuro….” El citado organismo considera a la sostenibilidad ecológica , cultural y social y económica , como principios básicos del desarrollo, los que son hoy precisamente constitutivos del turismo cultural.
Asimismo los responsables de una organización de patrimonio, han de tomar decisiones no solamente de carácter tutelar o curatorial ( como acostumbran denominarlo los anglosajones) para preservar los bienes patrimoniales a su cargo – conservación de las colecciones, restauración, transporte, sino también sobre múltiples facetas de la organización que implican el manejo de dinero, o la organización de personas o la asignación de recursos diversos.
Considerada desde el punto de vista de la gestión cada una de estas organizaciones, en la práctica, está operando o manejando un negocio. El termino negocio se puede usar en el sentido de “cualquier ocupación, empleo o trabajo “ o bien en la más usual de “actividad que busca un beneficio”. Sin importar que la misión de la mayor parte de las organizaciones de las que ocupan el presente trabajo raramente sea el beneficio, podríamos asegurar que todas son entidades que necesitan ser gestionadas de forma no muy diferente a como lo son las empresas.
Manejar un negocio significa aceptar la responsabilidad y ser capaz de entregar cuentas a un órgano superior entre otras cuestiones aquellas vinculadas a la planificación y control de la asignación de recursos, la gestión de las operaciones involucradas con todos los aspectos de la organización y presupuestar eficientemente costos y beneficios.
Siguiendo a Zamora Baño gestionar es manejar recursos, administrarlos, tomar decisiones sobre ellos. Ahora bien ¿Qué recursos? . Los que el gestor, gerente o director tiene a su cargo con un presupuesto, un equipo humano, edificios e instalaciones.
El mismo autor advierte en el sentido de que gestionar no es administrar estos recursos de manera aleatoria, caprichosa o intuitiva sino que los recursos se deben administrar ordenadamente, es decir de manera organizada y dirigida a la consecución de un fin, de un objetivo previamente fijado.
Además hay que administrarlos eficientemente, es decir, de manera que se consiga el objetivo fijado con la mayor economía posible de medios, es decir optimizando tiempo y dinero.
Estos conceptos nos permiten acercarnos a una primera definición de gestión de una organización “gestión es el conjunto de reglas, procedimientos y métodos operativos para llevar a cabo con eficacia una actividad empresarial tendiente a alcanzar objetivos concretos “(Tamames: 1988)
En el caso de la gestión del Patrimonio cultural lo específico esta dado por un lado en el hecho de que el principal recurso que se le encomienda es un bien de patrimonio cultural – un yacimiento arqueológico, un museo, un reciento histórico, una ruta cultural; bien este que debe conocer en profundidad de la misma manera que el director de una empresa comercial debe conocer en profundidad el tipo de negocio que administra, el gestor de patrimonio cultural debería conocer a fondo el elemento patrimonial cuya gestión se le ha confiado. Además entre los objetivos que se le fijan, el principal, explicita o implicadamente, es la salvaguardia de la integridad de dicho bien cultural, es decir la actividad curatorial, lo que el exige que sea experto en dicho bien.
Algunos autores tratan de describir la función del gestor de una manera más concreta, aunque en realidad consiste en una enumeración parcial de sus funciones ( Bernardez Lopez: 2003) “La Gestión del Patrimonio Cultural se entiende como la acción que, vinculando a los distintos profesionales de un Proyecto de Patrimonio Cultural , integra y articula equipos multidisciplinares, consigue, asigna y distribuye recursos, promueve y alienta la colaboración entre instituciones y evalúa sistemáticamente los resultados obtenidos”
Asimismo En este mismo sentido se puede hablar de gestión cultural como “Administración de los recursos de una organización cultural, con el objetivo de ofrecer un producto o servicio que llegue al mayor número de público o consumidores, procurándoles la máxima satisfacción” ( Bernardez Lopez : 2003)
Sea cual fuera la definición que se adopte para caracterizar esta gestión , no se debe perder de vista que una de las especificidades propias de la cultural es que aunque se utilicen las mismas técnicas de gestión que otros profesionales, los gestores de la cultura poco o nada pueden incidir sobre las características del producto. La misión del gestor cultural no es modificar o hacer más comercial los bienes sino encontrar el mercado adecuado combinando adecuadamente el resto de las variables de la gestión de forma que se maximice el beneficio derivado del intercambio entre la organización y el visitante.

Hipótesis de Trabajo

Los responsables de manejar instituciones como son los museos no se consideran a si mismos y a las instituciones que dirigen parte de una industria o un negocio (turístico) por lo tanto no aplican las prácticas de gestión desarrolladas en las empresas y en el comercio.

En el ámbito de la gestión de Museos los términos patrimonio cultural y beneficio económico resultan incompatibles

La gestión de las organizaciones culturales ( museos ) no visualiza al turismo como consumidor de cultura y por lo tanto sus Planes de Gestión no conciben al Museo desde su dimensión económica.

Metodología

Se trata de un estudio de carácter descriptivo, cuyos resultados están orientados a caracterizar la gestión que los responsables de los Museos de la ciudad de Buenos Aires implementan en función del uso turístico.
La definición de gestión cultural ( Bernardez Lopez : 2003) “administración de los recursos de una organización cultural con el objetivo de ofrecer un producto o servicio que llegue al mayor número de público o consumidores, procurándoles la máxima satisfacción “ha sido adaptada a fin de caracterizar la gestión de estos bienes en función del uso turístico que la demanda de turismo cultural hace de los mismos.
En tal sentido y a los efectos del presente estudio se entiende a la actividad objeto de nuestro análisis como “la administración de los recursos de una organización cultural ( museo ) con el objetivo de ofrecer un Bien y Servicio cultural (producto y servicio turístico de naturaleza cultural ) que llegue al mayor número de consumidores ( Turistas ) , procurándoles la máxima satisfacción.( experiencia turística ) ”
Al incorporar la actividad turística a nuestro universo conceptual , el aspecto económico pierde invisibilidad ya que desde esta perspectiva uno de los fines de la gestión se dirige a atender las necesidades de una actividad – la turística – de contenido eminentemente económico.
Se han identificado los siguientes elementos constitutivos de la gestión:
• Objetivos.
• Administración.
• Recursos: Financieros, Tecnológicos, Materiales y Humanos
• Organizaciones culturales: Museos
• Bienes culturales: Colecciones, Exposiciones
• Servicios turísticos de contenido cultural: Atención al visitante (Información, visitas guiadas etc.)
• Consumidores: Turistas (reales y potenciales)
• Satisfacción: Disfrute de la experiencia.
Esta diversidad de elementos advierte acerca del carácter complejo de la actividad, no obstante teniendo en cuenta los objetivos que este estudio se propone alcanzar, el análisis se acota solo algunos aspectos inherentes a la gestión:
• Objetivos Institucionales
• Administración: Previsión, Organización, Dirección, Coordinación y Control.
• Recursos: Financieros, Tecnológicos, Materiales y Humanos
Servicios turísticos de contenido cultural: Atención al visitante (Información, visitas guiadas etc.)
La unidad de análisis en el nivel del anclaje, ha sido modelizada por las variables señaladas.
Los Bienes Culturales ( Museos ) los consumidores ( turistas) y su satisfacción constituyen en este trabajo el nivel contextual.
Teniendo en cuenta la especificidad con la que hemos decidido abordar la gestión de estos bienes culturales y ante la necesidad de identificar cuales son los atributos más relevantes para caracterizar las unidades del nivel subunitario se ha previsto una fase exploratoria que constribuya a la definición de instrumentos adecuados para la recolección de datos. Esta Fase se desarrolla en tres Museos de uso turístico que funcionan en la ciudad de Buenos Aires: Nacional de Bellas Artes, de Artes Plásticas Eduardo Sívori y Malba Colección Constantini.- Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.
Para la selección de esta muestra se han tenido en cuenta los siguientes aspectos:
1. Vinculación temática ya que en los tres casos se trata de museos de arte.
2. Complejidad y dimensionamiento tanto por el servicio que ofrecen como por las características de las muestras y / o colecciones;
3. Ubicación geográfica, dependencia orgánico funcional y pertenencia a la órbita pública o privada .
4. Afluencia de turistas.
Este último teniendo en cuenta que la cuestión que hace a la esencia del presente trabajo lo constituye la relación que se establece entre consumo de cultura – uso turístico.
Es de esta forma de acuerdo a nuestra perspectiva, que se terminará de definir el perfil de la gestión cultural en cuanto a bienes de uso turístico, en todas sus dimensiones y complejidades.
La recolección y tratamiento de datos se realiza conforme al siguiente esquema general:
• Entrevistas Abiertas a Informantes Clave
• Clasificación y Tipología
• Elaboración de instrumentos de observación
• Elaboración de instrumento para la realización de entrevistas en profundidad.
• Análisis de Datos
• Descripción de los modelos de gestión
• Diseño de modelo tentativo para futuros análisis de la gestión

Bibliografía

Apollonio, A.; balmaceda, M (2005) “Accesibilidad al Turismo Cultural” en temas de Patrimonio Cultural. Turismo Cultural, Gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Buenos Aires.
Avarena Gloria (2005) “Museo Municipal Histórico Regional Florentino Ameghino: de Recurso cultural a producto turístico” en temas de Patrimonio Cultural. Turismo Cultural, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Buenos Aires.
Ballart, Josep. (1997) “El patrimonio histórico y arqueológico. Valor y Uso”. Barcelona, Ariel.
Bernarez Lopez J. (2003) “La profesión de la gestón cultural, definiciones y retos” Portal Iberoamericano de Gestión Cultural ponencia presentada al Foro Atlántico de Gestión Cultural “gestionARTES 03. Asociación Canaria de Gestores Culturales. Tenerife.
Farje Silvia (1999) “Plan de manejo del Casco Histórico de Buenos Aires, programa San Telmo- Montserrat” 2º Encuentro Iberoamericano Forum UNESCO . Universidad y Patrimonio. Ediciones FADU. Buenos Aires.
Fernández Roberto (2002) “El Patrimonio Popular. Cultura Material y gestión del Pastrimonio” en Aportes y Transferencias Año 6, Volumen 2, Centro de Investigaciones Turísticas. Facultad de Ciencias Económicas y Sociales. Universidad de Mar del Plata .
Giunta Rodolfo ( 2005) “Aportes del Turismo al Guion de los Museos” en temas de Patrimonio Cultural: Turismo Cultural, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires.
Guerra Chirinos D. (2003) “Gestión de Museos, una mirada desde Latinoamerica” Portal Iberoamericano de Gestión Cultural para su publicación en el Boletín GC:Gestión Cultural Nº 5: Gestión de Museos, diciembre de 2003. ISSN:1697-073X.
ICOM ( 2000) “ Carta de Principios sobre Museos y Turismo Cultural” en Taller Museos , Patrimonio y Turismo cultural. Trujillo , Perú y La Paz Bolivia.
Jimenez Guzman L (1985 ) Teoría Turística. Un enfoque desde el hecho social. Universidad Externado de Colombia.
Neiff Pedro (2002) “Jornadas Nacionales Patrimonio Cultural Tangible e Intangible” Instituto Argentino de Gestión de Políticas Culturales. Oarganización de Estados Iberoamericanos. Buenos Aires.
Pertrot Teresa ( 1999) “La Manzana de San Francisco, un modelo de Gestión” 2º Encuentro Iberoamericano Forum Unesco. Universidad y Patrimonio. Ediciones FADU. Buenos Aires.
Romero Moragas ( 2004) “Patrimonio, Turismo y Ciudad”. Boletín del Insatituto Andaluz de Patrimonio Nº 9. p. 16-21
Tamames, Ramón. Diccionario de Economía. Alianza Editorial, 1988.
UNESCO ( 1999) Informe sobre la culturas. Cultura creatividd y mercados.
UNESCO ( 2000) “Rapport Mondial sur la culture. Diversité culturelle, conflict et pluralisme” Editiones UNESCO , París.
UNESCO (1996) Nuestra Diversidad Creativa. Informe de la Comisi{on Mundial de Cultura y Desarrollo. Ediciones UNESCO. París.
Zamora Baño Francisco ( 2002) “La gestión del Patrimonio Cultural en España. Presente y Futuro”. Portal Iberoamericano de Gestión Cultural









< Anterior   Siguiente >
spacer